domingo, 25 de marzo de 2007

ENTREVISTA (S)










Escrituras de Frida Kahlo









La crítica de arte Raquel Tibol llegó el último día de la FILPM a “compartir con ustedes algo que ya tiene resonancia internacional y que todavía en México no ha penetrado lo suficiente, que es Frida Kahlo como escritora”.
México, D.F. a 4 de marzo de 2007.- En una nueva edición corregida y aumentada la investigadora y crítica de arte Raquel Tibol (Argentina, 1932) presentó Escrituras de Frida Kahlo, en el último día de la XXVIII Feria Internacional del Libro (FILPM).
Tibol inició su exposición aclarando al público: “no vine aquí a venderles a Frida Kahlo, vine aquí para compartir con ustedes algo que ya tiene resonancia internacional y que todavía en México no ha penetrado lo suficiente, que es Frida Kahlo como escritora”.
Sin seguir un orden cronológico, la crítica de arte --quien en 1953 llegó a México como secretaria de Diego Rivera-- realizó lecturas que componen su más reciente libro. Comenzó leyendo el último poema que Frida escribió a Diego y que le fue entregado por su secretaria Teresa Proenza el 8 de diciembre de 1954, día del cumpleaños del muralista, siendo que Kahlo ya había muerto en julio de ese mismo año.
En seguida Tibol leyó unas cartas más de las Escrituras de Frida Kahlo, invitando a los lectores a adentrarse en la vida de la pintora, sus amistades, sufrimientos, ideas artísticas y políticas, y por supuesto sus amores.
En esta recopilación, hasta ahora la más completa que existe sobre los textos de este enigmático personaje, revelan la pasión de Frida por el lenguaje. Sus cartas creadas en un tono “relajiento”, como ella misma decía, son un compendio de juegos de palabras que contienen la sui géneris personalidad de esta mujer.
Con un Prólogo escrito por Antonio Alatorre, quien aclara que en la prosa de Frida encuentra “más sustancia literaria que en cierta poesía que ahora se usa”, Escrituras de Frida Kahlo está compuesto por 513 páginas. Editado por Random House Mondadori, bajo el sello Lumen y como una experta en la vida y obra de la pintora mexicana, Tibol hace una selección de estos escritos y añade notas que precisan los momentos en los que Kahlo compartió con otros, sus pensamientos.
Periodista, escritora, museógrafa y crítica de arte, Raquel Tibol se nacionalizó mexicana en 1961, ocho años después de haber llegado a México como secretaria de Diego Rivera.
Ha sido museógrafa y jurado de arte en México y otros países. Secretaria de redacción de Política (1963-67), conductora de La plástica y la crítica del Canal 11 (1971-81), crítica de arte de Proceso (1976-), conductora de Museos en el aire en Radio Universidad y de Aproximaciones del Canal 11. Tibol ha escrito más de 30 libros sobre la historia del arte moderno. Ha colaborado en la mayoría de las publicaciones importantes de México y en 1998 recibió el Premio Fernando Benítez de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.


“La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”.
Jorge Luis Borges, escritor argentino.
Posesiones demoníacas
Temas sobre naturales siempre han causado curiosidad en mucha gente y Juan Ramón Sáenz platicó sobre ellos y sus experiencias en el último día de actividades de la XXVIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.
México, D.F. a 4 de marzo de 2007.- El tema de posesiones demoníacas, exorcismos, espíritus “del más allá” y temas sobre naturales, siempre han causado cierta curiosidad en la humanidad.Desde tiempos inmemoriales se han dado todo tipo de opiniones sobre las posesiones demoníacas y Juan Ramón Sáenz desde hace más de una década ha estado involucrado en la investigación de estos hechos.En la XXVIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), compartió con el público experiencias que presenta en su más reciente libro Posesiones demoníacas, casos auténticos. Bajo el sello de editorial Planeta (2007) explica en el prólogo que “las investigaciones realizadas se centran específicamente en los cambios de conducta que algunas personas han presentado, así como los fenómenos sobrenaturales que rodean a ellas y a sus familias”.Comenta también que desde tiempos bíblicos, la posesión demoníaca ha sido muy discutible puesto que algunos lo han manejado como mito, “pero otros como una terrible realidad”.Incluye también una serie de planteamientos como ¿realmente son falsos algunos famosos casos de posesión?, ¿qué es la posesión demoníaca?, ¿por qué se puede producir una posesión demoníaca?, ¿cuáles son los signos que podrían determinar una posesión demoníaca? y ¿qué es un exorcismo?
El locutor del programa radiofónico “La mano peluda”, comentó en el Salón de Actos del Palacio de Minería, que de los doscientos casos que ha tratado sobre posesiones demoníacas, sólo cinco o seis han resultado reales, algunos de ellos los incluye en las historias como la de Alison, Sarita, Susana, Violeta y Paty que incluye en el texto.Recomendó a los padres y a los niños tener mucha precaución al jugar la ouija, puesto que es responsabilidad de ambos practicar esta serie de actividades que pudieran resultar contraproducentes en algún momento.Sáenz finalizó su presentación respondiendo dudas del público y aseguró que sí ha temido ante algunos “sobrenaturales”: “si dijera que no me da miedo, sería un mentiroso”.




La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido”.Jorge Luis Borges, escritor argentino.
La ciudad de México es una fábrica de psicopatías: Monteverde
El escritor presentó durante la FILPM su novela El naufragio del cancerbero
México, D.F. a 28 de febrero de 2007.- Si en su libro de reportajes Lo peor del horror afirmó que el horror ya no existe pues se ha vuelto una costumbre, en El naufragio del cancerbero, su más reciente novela, Eduardo Monteverde (Tacubaya, 1948) aseguró en entrevista algo igual de contundente: “La ciudad de México es una fabrica de psicopatías”
Editado por Ediciones B y presentado en el marco de la XXVIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería con la participación del escritor Paco Ignacio Taibo II y el periodista Victor Roura, en el libro se narra “una historia natural de la psicopatía, expresada con un multihomicida, que no es un homicida serial, sino que es un homicida continuo que hace del crimen un arte y de la ética una violación constante”, dijo el autor en charla con la FILPM.
Quizás emparentado con el Hannibal Lecter por el hedonismo, el asesino que plantea Monteverde se desmarca del exquisito antropófago creado por Thomas Harris debido a un aspecto distinto: “Lecter es un gourmet, es un caníbal; el mío es un esteta, más bien es un esteticista”.
Además, el homicida de El naufragio del cancerbero usurpa funciones: se hace de un título falso y consigue convertirse en el director de una morgue que lo abastezca de cadáveres para llevar a cabo con ellos “peculiares recreaciones”.
Y es que una de las cosas importantes en esta novela, afirmó Monteverde, “es la indiferencia que existe ante los cadáveres, ante los muertos que aparecen en las calles, ya sean por violencia (atropellamiento, bañazos) o por enfermedades. Son muertos prescindibles, muertos que ya ni siquiera vale la pena llevarnos a la funeraria porque no son reclamados”.
Empecinado lector, y aún mayor relector de sus autores de referencia como Joseph Conrad o John Dos Passos, profesor de redacción en la UNAM, médico especializado en patología y ganador en 2005 del Premio Rodolfo Walsh que entrega la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, Monteverde reconoció la influencia que sobre ésta, su más reciente novela, tiene una de las principales figuras de la historia de la literatura. “En El naufragio del cancerbero Herman Melville está presente, no únicamente con Moby Dick y el capitán Ahab, sino con historias como “Bartelby el escribiente”, dijo.
Durante la presentación, Paco Ignacio Taibo II afirmó de la novela: “Me tomó un largo tiempo su lectura, algo en contra de lo habitual. No porque no me cautivara, sino porque me cautivó de una manera perversa”.
Además, aseguró, “me parece que estamos ante una de las obras mayores que se han escrito en el país”.
Por su parte, Roura dijo que Naufragio… es un libro que tiene “mucho de psicología social” y “una larga cita de referencias memorables. Ya quisieran los policías u homicidas saber lo que este escritor sabe”.
¿Cómo nació esta novela?
Nació casi inmediatamente después de la publicación de Las neblinas de Almagro, una novela también con Ediciones B, en donde un médico que trabaja en una comunidad indígena miserable y está en contra, y con razón bien fundamentada, de la medicina prehispánica, de la herbolaria y del fraude contemporáneo del chamanismo. Entonces tiene como enemigos a los indígenas que controlan el contrabando y mercado negro de medicamentos. En ese momento se convierte en una novela policíaca heterodoxa.
Tiene como antecedente también Lo peor del horror, un libro de mis reportajes como reportero de policía durante muchos años, que es periodismo real. Entre la fusión de las dos cosas sale la idea de escribir El naufragio del cancerbero, ahora sí totalmente ficcionada.
¿Vivir dentro de la Ciudad de México no le parece ya una forma de vivir dentro de una novela negra?
Ojalá fuera vivir dentro de una novela negra, porque la novela es ficción. Es vivir dentro de una realidad podrida, putrefacta. La ficción es ficción y la realidad, realidad. No creo que se superpongan. Esto lo he discutido mucho: ojalá fuera ficción, que los lados oscuros del ser humano quedaran en ese mundo, como una forma de catarsis, pero el hecho es que Lo peor del horror es que ya no hay horror.
Existe un aforismo que dice: “La única diferencia entre un asesino y tú es que tú lo pensaste y él lo hizo”. ¿Está de acuerdo?
Hay quien dice que la gente es buena porque no se le ocurrió ser mala. Yo creo que todo el mundo tiene lados oscuros, pero eso no significa que todo mundo lleve un asesino potencial adentro de sí mismo. Puede ser que mucha gente no actúe por miedo a ser sancionada, por miedo a la coerción. Ahora, en cuanto a la evolución del hombre como especie, yo creo que ha habido una evolución de la técnica, pero no una evolución de la ética: el ser humano sigue siendo brutal.
¿La escritura para usted es gozosa, aún en el caso de hacerlo sobre crímenes y muertes?
Esta es una novela muy escabrosa, una novela complicada, una novela del lenguaje y de personaje. Pasé muchos años como reportero de nota roja para diarios, revistas e inclusive para televisión. Yo no creo que sea un trabajo gozoso.






















































































































































































































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